La lluvia al fin cesó, dando un respiro a la triste comitiva.
Tan sólo Alfredo con el alma tan negra como su vestimenta pareció no darse cuenta.
Liath
La lluvia al fin cesó, dando un respiro a la triste comitiva.
Tan sólo Alfredo con el alma tan negra como su vestimenta pareció no darse cuenta.
Liath
Siempre admiró la belleza y la fuerza del león.
Por ello no dudó en invocar al fiero animal cuando le tocó plantar cara a aquella fea situación.
Liath
Llegó el día.
A pesar de su aparente seguridad no pudo evitar los nervios ante la operación que ya iba a comenzar y que, según aseguraban, cambiaría su vida.
Liath
En la cartera de su padre encontró la fotografía de una mujer que no era su madre.
¿Quién era?
Y ¿por qué fue tan importante para él como conservar su imagen tantos años?
Liath
Si la X marcaba el lugar, debía ser una broma pesada porque allí no había nada ni nadie, salvo ellos.
Liath
Sabía que debía desconfiar del desconocido recién llegado, pero su cuerpo lleno de soles tatuados la sedujo y se acercó...
Liath
Adela, mi hermana mayor, nunca fue cariñosa conmigo -juraría que me odió toda su vida.
Ahora que se había ido, recogiendo sus cosas, encontré sus diarios y, en ellos, las respuestas a sus acciones.
Arquímedes vigilaba el fuego del hogar, en espera de que su dueña terminara de seleccionar los ingredientes para el caldero.
Liath