Seguía sin gustarle ir de compras.
Pero tenía que reconocer que le encantaba ese hormigueo de placer que la recorría cuando, al llegar a casa, se probaba el botín obtenido en sus pequeñas excursiones.
Liath
Seguía sin gustarle ir de compras.
Pero tenía que reconocer que le encantaba ese hormigueo de placer que la recorría cuando, al llegar a casa, se probaba el botín obtenido en sus pequeñas excursiones.
Liath
Le parecía una idea cursi y estúpida.
Y se le estaban congelando las manos.
Pero la ilusión en la cara de Roberta le hizo poner más empeño en construir el muñeco de nieve.
En casa de los abuelos, Olivia podía ser niña de verdad.
Jugar, reír, tener amigas y, sobre todo, no aguantar peleas sin fin.
Liath
La hoja cayó a sus pies y Laura no pudo reprimir el gemido que nació en su pecho.
Jorge había guardado la hoja que provocó su primer encuentro y, con él, todo lo que vivieron después.
Liath
Paseó largo tiempo por el bosque, su bosque, que también conocía.
Y, como siempre, fue pendiente a lo que la naturaleza le regalaba, cogiéndolo con respeto y dando siempre las gracias por el presente.
Según la vidente, el naipe no podía ser más afortunado.
Al fin, el tiempo y esfuerzo dedicados darían muy pronto sus frutos...
Su primer paseo tras la convalecencia fue al jardín.
Éste había estallado en mil colores apenas unos días antes, como anticipándose a su visita.
Su pasión por los animales y su afán de rescatarlos a todos, pronto se convirtió en un problema.
Liath
Por mucho que lo intentaba, siempre había alguien en su entorno que cedía el móvil a Jaime porque "lo tranquilizaba".
Sería otro zombie enganchado al móvil y eso la aterraba.
Liath
En cuanto salió de casa comenzó la tormenta.
Se sintió como si las nubes la vigilaran y se empeñaran en aguarle, nunca mejor dicho, lo que prometía ser una tarde perfecta.
Ramiro llevaba demasiadas horas a sus espaldas y, en todos sus años de trabajo había visto de todo.
Así, cuando le toco atender la mesa del hombre disfrazado de dinosaurio, ni fingió sorprenderse.
Sonrió al cielo, dando las gracias a la Diosa por haber podido recuperar las futuras vidas que el cazador había dejado huérfanas.
Liath
Cuando pensaba en él, que sucedía más a menudo de lo quería reconocer, sobre todo recordaba su risa... sincera, sonora, profunda.
Liath
Toda familia tiene un miembro "peculiar".
En la nuestra el "honor" le correspondía a tío Arturo que, lejos de ofenderse se mostraba muy orgulloso del título.
Liath
¿En qué momento ir a por comida se convirtió en la excusa para compartir un momento con Victoria?
Liath
Mientras cumplía su condena, su mente volvía a su querido huerto.
Así, repasando las rutinas de su antigua vida, pasaba los días y evitaba perder la razón.
Liath
Intentaron separarles de las maneras más crueles.
Ellos mismos, temiendo perderse el uno al otro, intentaron alejarse y dejar de amarse.
Pero el amor que sentían era indefiniblemente más fuerte...
Liath
Después de aquellos días alejada de todo y de todos, surgió una nueva Bea.
Más segura y decidida, y con un plan firme en su cabeza, volvió a casa.
Liath
Reconocía sentirse mejor con el cambio experimentado.
Pero los halagos la enfadaban, un poco, porque nadie sabía lo que había detrás, solo juzgaban.
Liath
Sin duda Carlos había enloquecido.
Todo estaba ocupado por ocas. Cientos de ocas.
Nada quedaba ya del jardín que tanto había llegado a amar Clara.
Liath
Pensando en su futuro en común, dedicaron una parte del jardín para "sembrar" buenas intenciones.
Liath
Terminar en el fondo del mar no fue lo peor que le pudo pasar.
George, que se había alistado para huir de una esposa que le sofocaba, terminó sus días con una sirena enamorada que se negaba a dejarle partir.
Liath
-¿Qué crees que debo hacer?
-¡Vivir!
Y fue el mejor consejo que pudo recibir.
Llevaba años atrapada en sus miedos y en el qué dirán. Decidió dejar atrás todo eso y disfrutar de las experiencias que le traería la vida.
El vino de la posada resultó peor de lo esperado por su sabor...
Una sirena le sonreía declarándole su amor.