El escriba se concentró en el texto que tenía ante sí.
Ya que no podía hallar solución a los problemas que acosaban a su familia, se centró en aquello que amaba casi más que a ellos... los libros.
El escriba se concentró en el texto que tenía ante sí.
Ya que no podía hallar solución a los problemas que acosaban a su familia, se centró en aquello que amaba casi más que a ellos... los libros.
"Oveja negra", la llamaban con desprecio.
No entendía el alboroto. Tan sólo había buscado otro camino, no quería seguir sus pasos.
Le aburría hacer lo mismo que sus hermanos, ser otro clon de su padre.
Liath
De vez en cuando, la cortina se movía.
A mí me hacía ilusión pensar que eras tú, jugando a esconderte para burlarte de mí...
50 años peleando por hacerse un hueco en la empresa.
Tratando de cambiar las cosas para que trabajaran mejor y más seguros.
Y ahora estaba... inactivo...
Atacaron sin piedad...
Arrasaron con todo indicio de vida, cualquier rincón que pudiera albergarla.
De la vieja ciudad tan sólo quedaron cenizas.
Liath
Le hizo gracia encontrar un naipe en la calle y, sin razón alguna, lo cogió y lo guardó en su billetera donde, años después lo encontró su curiosa nieta.
Creía estar preparado, pero su primera experiencia bajo el agua no fue exactamente como esperaba.
Liath
Escribiendo junto a la ventana, desde la que veía la ciudad dormir a sus pies, Clara drenó su alma con palabras que dolían como bofetadas.
Allí estaba.
Había salido de casa, se había subido al autobús y había cogido sitio en la terraza acordada.
¿Vendría él? No lo sabía, pero sentía que ya no importaba demasiado.
Había visto a sus hermanas utilizar los elementos más extraños para llegar a las reuniones, pero lo de Zora las superaba a todas.
Tras toda una vida soñando con aquella sirena, ahora la tenía ante sí, por duplicado, grabada en aquellas puertas.
¿Qué habría tras ellas? ¿Qué le aportaría?
Desde que podía recordar, los leones habían estado en su vida de un modo u otro.
Todo parecía ahora haberla preparado para este momento.
El animal cogió la comida, aparentemente ajeno a la presencia de aquellos ejemplares tan raros que le vigilaban constantemente.
Contra todo y contra todos, se subió al escenario de nuevo y se ganó al público y a la crítica.
Como salida de un sueño, Susana apareció en el jardín y caminó hacia él sin vacilar.
Dormía, Jaime lo sabía, y trató de hacerla volver a casa sin que despertase.
El único secreto entre ellos, sus cuerpos desnudos, iba a ser revelado por fin.
Y a pesar de su edad y su experiencia, ambos se sintieron como si fuera la primera vez.
Fiel a sus nuevas rutinas, se sentó en la arena con su flamante cuaderno y esperó a que le llegara la inspiración.
Liath
Aquella bestia era enorme.
Sin embargo, la muchacha, eligió pasar ante ella antes que enfrentarse a aquel grupo de desconocidos.
En poco tiempo que llevaba en el pueblo, el bosque se había convertido en mucho más que el bonito paisaje que veía a través de las ventanas.
Podía introducirse en él y "perderse" durante días sin temor a resultar herido.
Su obsesión con las sirenas le llevó a confundir a aquella pobre muchacha, disfrazada de esta guisa, y darle el susto de su vida ofreciendo llevársela para estudiarla mejor.
Tomó las semillas en sus manos y, aspirando su aroma, trajo a su memoria a su abuela, que le enseñó cuanto sabía sobre los misterios de las plantas.
Liath
Toni preparó su café como cada mañana.
Olvidada, por el momento, la terrible decisión de la noche anterior que, afortunadamente, no salió como tenía previsto.
Liath
Años lejos de su hogar.
Pero no olvidaba...
Cada año, celebraba las festividades de su país de origen, con más mimo incluso que cuando vivía allí.
Liath
Si hubieran hecho caso a las "fantasías" de Eli, habrían visto al tipo de rojo colándose por la chimenea de los vecinos.
Álvaro disfrutaba de aquellas tardes de verano.
Sentado en su rincón favorito, leía los libros que Ana dejó atrás, como si fueran un hilo que aún se tendía entre ellos.
Virginia había pasado de una actividad frenética, a quedarse horas mirando embobada alguna flor.
Ella no decía nada y nadie entendía aquel cambio .
Viéndonos ahora, pasados los años, éramos una pandilla de lo más estrafalaria, pero nos queríamos tanto...
Liath
El problema es que hacía que tanto que no usaba "las pinturas de guerra" que el resultado no fue exactamente el deseado...
Liath
Bajo la atenta mirada de su mentora, Ágata completó los preparativos y comenzaron el ritual que la consagraría como Bruja.
El chico estaba orgulloso de su logro, pero vacilaba ante el entusiasmo incontenible de sus padres.
Aparecieron ante los solicitantes con la pompa y majestuosidad que correspondía a deidades tan importantes.
¿Serían igualmente tan magnánimos como para perdonar la molestia y otorgarles lo que anhelaban?
Liath
Hacía ya tiempo que había renunciado a creer en dioses, independientemente de a qué religión pertenecieran.
Pero en una excursión descubrió a Ganesha y, más por diversión que por devoción, comenzó a pedirle consejos.
Susana, con sus prisas de siempre, había olvidado el ingrediente principal de la poción.
Liath
Pero lo que vio por el objetivo no era lo que estaba previsto...
Liath