Tomó las semillas en sus manos y, aspirando su aroma, trajo a su memoria a su abuela, que le enseñó cuanto sabía sobre los misterios de las plantas.
Liath
Tomó las semillas en sus manos y, aspirando su aroma, trajo a su memoria a su abuela, que le enseñó cuanto sabía sobre los misterios de las plantas.
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Toni preparó su café como cada mañana.
Olvidada, por el momento, la terrible decisión de la noche anterior que, afortunadamente, no salió como tenía previsto.
Liath
Años lejos de su hogar.
Pero no olvidaba...
Cada año, celebraba las festividades de su país de origen, con más mimo incluso que cuando vivía allí.
Liath
Si hubieran hecho caso a las "fantasías" de Eli, habrían visto al tipo de rojo colándose por la chimenea de los vecinos.
Álvaro disfrutaba de aquellas tardes de verano.
Sentado en su rincón favorito, leía los libros que Ana dejó atrás, como si fueran un hilo que aún se tendía entre ellos.
Virginia había pasado de una actividad frenética, a quedarse horas mirando embobada alguna flor.
Ella no decía nada y nadie entendía aquel cambio .
Viéndonos ahora, pasados los años, éramos una pandilla de lo más estrafalaria, pero nos queríamos tanto...
Liath
El problema es que hacía que tanto que no usaba "las pinturas de guerra" que el resultado no fue exactamente el deseado...
Liath
Bajo la atenta mirada de su mentora, Ágata completó los preparativos y comenzaron el ritual que la consagraría como Bruja.
El chico estaba orgulloso de su logro, pero vacilaba ante el entusiasmo incontenible de sus padres.
Aparecieron ante los solicitantes con la pompa y majestuosidad que correspondía a deidades tan importantes.
¿Serían igualmente tan magnánimos como para perdonar la molestia y otorgarles lo que anhelaban?
Liath
Hacía ya tiempo que había renunciado a creer en dioses, independientemente de a qué religión pertenecieran.
Pero en una excursión descubrió a Ganesha y, más por diversión que por devoción, comenzó a pedirle consejos.
Susana, con sus prisas de siempre, había olvidado el ingrediente principal de la poción.
Liath
Pero lo que vio por el objetivo no era lo que estaba previsto...
Liath
Jamás vendería un cuadro, lo sabía.
Pero todo lo que había ganado desde que comenzó a pintar la compensaba.
Liath
El día no podía haber ido peor.
Caos desatado desde el inicio de la mañana.
Pérdidas, roturas, malentendidos, retrasos...
Ya sólo quería llegar a casa y abrazar a Moisés.
Liath
Carol salió al balcón y se sentó en el suelo.
Sonrió pensando en la noche anterior.
¿Podía un recuerdo ser tan memorable para quedar tatuado en algún lugar de su alma?
Liath
Se quedó mirando embobada la babosa marina.
Tanto se obsesionó que por poco olvida volver a la superficie.
Una vez más lo había conseguido...
Una mente privilegiada, capaz de crear cosas increíbles que... jamás funcionaban como debían.
Liath
No existía balanza que equilibrara personalidades tan distintas.
Sin embargo, llevaban media vida juntos, sin enfrentamientos ni dramas.
Rebuscando entre las viejas fotos de sus padres, descubrió una historia que no esperaba.
¿Lo contaba y alborotaba a la familia o lo dejaba pasar?
Hacer caso a los agoreros del mal tiempo, le costó sudar como nunca al hacer su ruta cotidiana.
Comenzaban las vacaciones.
Entre ellos había conversaciones pendientes y cosas que solucionar.
Pero por ahora, las ganas de disfrutar de aquellos días pesaba más.
Saboreó el licor con placer, sin culpas...
El día había sido largo, duro, lleno de problemas que, afortunadamente, pudieron solventar.
Se lo merecía.
Liath
Isabel soñaba...
Soñaba con una vida en la que nadie la controlara.
Con que alguien la amara con la misma intensidad con que ella se entregaba.
Con tener ese refugio de animales del que siempre hablaban.
Soñaba...
Parecía imposible que gente tan diversa formara parte de la misma familia.
Sin, embargo, a pesar de los ocasionales desencuentros que bordeaban la tragedia, conseguían mantener la armonía y se apoyaban en (casi) todo.
Todo estaba mal.
La cita se había terminado y ni siquiera sabía si le gustaba o no. O si había salido bien... o mal.
Me giré para ver por dónde ibas y tú, con una gracia infinita, pusiste morritos y me lanzaste un beso.
Liath