El silencio de la ciudad aumentaba su congoja.
En esta ocasión, ni su paseo nocturno mitigaba el pesar de su alma.
Liath
El silencio de la ciudad aumentaba su congoja.
En esta ocasión, ni su paseo nocturno mitigaba el pesar de su alma.
Liath
Liath
Tras pronunciar las palabras, escudriñó en el fondo del lago y pudo ver el rostro de su amor de juventud.
¿Volverían a encontrarse?
Liath
Rosa bailaba como en trance y la sangre de él hervía.
La música de la guitarra parecía ceñirse a sus caderas y la mirada de Jorge con ella.
Liath
Cuando Alberto se fue su único refugio fue el submarinismo.
Sólo lo que veía bajo el mar lograba sacarla de la sombra en la que él la dejó.
Liath