Escribo un microcuento cada día, inspirándome en una foto al azar.
Ahora que se había marchado, le gustaba sentarse en el porche y contemplar el sonajero de viento que con tanta ilusión compraron al mudarse allí.
Le gustaba pensar que, al sonar, era ella acariciando los tubos con los dedos...
No hay comentarios:
Publicar un comentario