© Boris Vallejo
Era tan hermosa que dolía mirarla.
Y peligrosa.
Emanaba peligro por todos los poros de su preciosa piel.
Aún así...
Liath
Escribo un microcuento cada día, inspirándome en una foto al azar.
© Boris Vallejo
Era tan hermosa que dolía mirarla.
Y peligrosa.
Emanaba peligro por todos los poros de su preciosa piel.
Aún así...
Liath
Brindaron por el fin de las dudas y la incertidumbre del futuro.
Brindaron por el nuevo comienzo y todo lo que les aguardaba.
Y no estuvieron solas.
Liath
La cosecha fue tan abundante, que dieron por buenas las horas de trabajo invertidas para convertir en hogar lo que un día fue un páramo inhabitable.
Cuando todo parecía perdido, Sarah recordó las antiguas enseñanzas y reconoció las señales que les llevarían a casa.
Liath
Abrieron juntos los regalos, sin que les importara demasiado el contenido de los paquetes.
El verdadero regalo, para ellos, era poder pasar esa noche juntos.