Tras un tiempo sin verse, creía que ella había olvidado aquellos sentimientos que comenzaran a florecer entre ellos.
Pero vio el colgante con su inicial y sonrió.
Escribo un microcuento cada día, inspirándome en una foto al azar.
Tras un tiempo sin verse, creía que ella había olvidado aquellos sentimientos que comenzaran a florecer entre ellos.
Pero vio el colgante con su inicial y sonrió.
Era entendible que lo denominaran "rey".
El animal tenía un porte majestuoso y místico, más como una especie de dios que algo de este mundo.
Liath
Allí estaba el dichoso bicho, zampándose su dulce.
Cerca, pero no mucho. Hasta parecía mirarle de reojo, burlón, invitándole a recuperar el delicioso bocado.
Liath
Con la meditación aprendió, sobre todo, a alejar lo que la dañaba y hacía que antes se encontrara tan mal.
Liath
En su afán por olvidar, iba directo al abismo.
Por fortuna para él, tenía a alguien que velaba por él y jamás le dejó caer.
Con suma delicadeza, como si se tratara de un familiar muy querido y especialmente sensible, Mara limpió la planta y la preparó para resistir la nueva estación.
Lugares, olores, rostros, fiestas... todo desfilaba por su mente haciéndole sonreír como el niño que fue.
Liath
Hoy no os traigo cuento.
Os dejo el enlace a este vídeo maravilloso de @entelekiafilosofik
https://www.instagram.com/p/DVnlEjmiKw8/
Era su noche de bodas.
Cuando los invitados se fueron a dormir, por fin, fueron al bosque a brindar con la Luna por su matrimonio.
Liath
El pececito lo miraba desde su reducido mundo de cristal y, de pronto, se sintió culpable de tenerlo allí y quiso liberarlo.
Liath